Sentirse reconocido es necesario para la salud emocional de cualquier ser humano. Sólo alguien que ha sido amado será capaz de amar y hace falta mucha capacidad de amar en estos tiempos. Reconocer al bebé y amarlo incluso antes de la concepción es el mejor regalo que se le puede hacer a él y a la humanidad.
Los bebés desde el mismo instante de la concepción perciben a la madre y a través de ella todo su entorno. La conocen a través de las hormonas, el ritmo respiratorio, el latir del corazón. El pensamiento es química que viaja a través del cuerpo y llega al bebé. Tomar conciencia de ello hace que desde el primer momento se viva el embarazo de forma coherente, responsabilizándose de mantener una salud física, mental y emocional para el buen desarrollo del bebé.
Al principio del embarazo surgen muchos miedos e inseguridades que pueden impedir a la madre sentir esa conexión con el hijo. Quiere reconocerlo, amarlo, pero existe el miedo de sufrir una posible pérdida. Es normal y comprensible, pero ser madre, ser padre, implica un crecimiento, y profundizar en esos miedos e inseguridades forma parte de ello.
Si la mujer consigue desarrollar la confianza suficiente podrá reconocer y amar al bebé que crece en su interior desde el primer instante, este bebé estará recibiendo su ayuda para desarrollar una elevada autoestima, y por tanto confianza, que seguirá transmitiendo de generación en generación. Vale la pena intentarlo y el yoga es uno de los caminos que se pueden seguir para conseguirlo. Lo ideal es empezar a trabajar en ello antes del embarazo.
Lo qué puede hacer una mujer para conectarse con el bebé en el transcurso del embarazo
La conexión entre la madre y el bebé existe sin que se necesite hacer nada. Lo que la mujer debe desarrollar es la percepción necesaria para tomar conciencia de la existencia de este vínculo. Cuando una mujer dice que aun no nota al bebé, es simplemente un tema de percepción, no de que el vínculo entre ella y el bebé no exista.
Lo primero que se necesita para percibir la presencia del bebé es tiempo, algo escaso en nuestros días. Puede ser un reto para la madre encontrar esos momentos de serenidad que se requieren para poder dedicar la atención a ella misma y al bebé.
Recomiendo que se propongan metas realistas, por ejemplo comprometerse con ella misma a dedicar 10 minutos a desarrollar esta capacidad de percepción. Si se hace cada día a la misma hora, se va adquiriendo el hábito sin gran esfuerzo, y poco a poco se puede ir incrementando el tiempo. La mujer que desarrolle esta sensibilidad llegará a sentir al bebé durante todo el tiempo y en cualquier situación.
Para tomar conciencia de este vínculo debe aumentar su conciencia corporal y capacidad de percepción, a través de ejercicios, respiración, relajación y meditación. Se debe aprender a serenar la mente para que esta no interfiera en sus percepciones.
Muchas veces la madre no identifica las señales del bebé debido a que hay un pensamiento previo sobre lo que se debe sentir cuando el bebé se manifiesta. Cuando la mujer conoce su cuerpo y sus señales es capaz de distinguirlas de las sensaciones que no vienen de ella, es decir, del bebé.
En definitiva, dedicar un tiempo a una misma, al conocimiento del propio cuerpo, de la mente y del alma, es indispensable para sentir la conexión con el bebé.
Cómo ayuda la práctica del yoga
La aportación del yoga al desarrollo de la percepción es la actitud que se tiene al realizar cada ejercicio y respiración. No se pretende mover el cuerpo de forma automática mientras la mente está ocupada en organizar las tareas del día. Se aprende a mantener la atención en lo que sucede en el cuerpo y la mente mientras se respira y se está en movimiento, y durante el embarazo esa atención se amplia hacia el bebé.
Un ejercicio sencillo que se puede hacer durante esos 10 minutos diarios es escuchar la propia respiración:
Sentadas de forma cómoda, en el suelo o en una silla, con la espalda enderezada y apoyada si se necesita, se colocan las manos sobre el vientre. Se toma conciencia de la presencia del bebé, permitiendo que lleguen imágenes de él o ella a la mente. Se siente el movimiento del vientre al respirar, observando su ritmo y amplitud, tomando conciencia de que el bebé también percibe ese movimiento. Durante todo el tiempo que se realice esta escucha activa de la respiración se mantendrá la apertura para percibir al bebé: su quietud o su movimiento, sin poner expectativas sobre lo que debería ser una respuesta por su parte, abriéndose a entender que este es el proceso de comunicación entre madre y bebé.
Con la práctica, esta escucha activa de la respiración, el cuerpo y el bebé se puede ampliar a cualquier movimiento o actividad que se realice.
El efecto de los mantras
Los mantras son cánticos sagrados con significados espirituales que, además, al ser pronunciados correctamente actúan estimulando distintos puntos, diremos de acupuntura para entendernos, para favorecer estados mentales de serenidad y atención.
El sonido es una potente herramienta para desarrollar la capacidad de relajación, despertar la conciencia corporal y aumentar la capacidad de percepción. Al cantar, al emitir sonido, se producen vibraciones que se propagan a lo largo de todo el cuerpo y del cuerpo del bebé, de forma que se empiezan a percibir zonas del cuerpo que antes no se sentían al mismo tiempo que se empiezan a soltar tensiones acumuladas.
Si no se tiene conocimiento previo respecto a los mantras se puede iniciar la práctica con sonidos simples y potentes como la letra M, haciendo la respiración del abejorro:
Sentadas en una postura cómoda se entrelazan las manos sobre el regazo. Se toma conciencia del propio cuerpo y del bebé, sintiendo que la vibración recorrerá ambos cuerpos, relajándolos y poniendo de manifiesto el contacto entre ellos.
Con cada espiración se emite el sonido mmmm.... tan largo como sea cómodo. Los labios están cerrados, los dientes ligeramente separados y la lengua en el centro de la boca, no toca ni arriba ni abajo.
Se pone atención en relajar el cuerpo, apoyándolo firmemente sobre el suelo e imaginando que se va expandiendo con cada espiración. Así, la vibración, que al principio puede que se perciba únicamente en la cabeza, llegue hasta el vientre y la pelvis.
O cantando con cada espiración el mantra MA que significa luna, el aspecto femenino del universo.
Los bebés reconocen la música que escucharon en el embarazo. En las sesiones de yoga para mamás y bebés se ha observado numerosas veces como los bebés de las mamás que asistían a clases durante el embarazo reaccionan al escuchar los mantras. Incluso se ha detectado que reaccionan con las mismas emociones que reacciona la madre ante el mismo mantra. Esto es por el aprendizaje intrauterino que han realizado: Escuchaban esa música y al mismo tiempo recibían la información hormonal asociada al estado de ánimo que provocaba en la madre. El resultado es que el bebé ha asociado, a través de la experiencia, esa música con ese estado de ánimo y lo reproduce al oírla.
La conexión a través de la palabra
Todas las palabras sinceras y amorosas dirigidas al bebé crean efectos maravillosos tanto en él como en la madre. El libro “Los Mensajes del Agua” nos muestra muy claramente el efecto de las palabras que pronunciamos. Sin duda se pueden crear los propios mantras que serán de gran ayuda en este proceso: “Te amo y acepto tal como eres” “Estoy a tu lado incondicionalmente” “Gracias por crecer en mi vientre”. Recomiendo que la mujer se abra a escuchar los mantras personales que llegan de su interior. En sus momentos de serenidad y quietud llegarán a su mente las palabras adecuadas para ella y el bebé, esos son sus mantras.
En el momento del nacimiento debe estar presente la palabra “soltar”. Parir implica el final de una etapa, y a veces nos cuesta aceptar que algo se acaba, incluso cuando es para bien. Al mismo tiempo el bebé necesita saber que la madre está a su lado, acompañándole en su camino hacia el mundo exterior. Dirigirle en el momento del parto palabras de aliento: “ya estás llegando” “tengo ganas de abrazarte” harán sentir al bebé que la madre está a su lado por encima de todo, más allá del dolor y del miedo.
El tema del desapego también es algo que se debe abordar durante el embarazo y para toda la crianza, aceptar que los hijos no son propiedad de los padres es, casi siempre, un largo camino. Se puede iniciar a través de la palabra, se pueden sustituir los posesivos por artículos: “El bebé” en lugar de “mi bebé”. Teniendo siempre claro que la sensación de pertenencia puede ser reconfortante en algunos momentos.
La conexión del padre con el bebé
Cada día vemos más hombres dispuestos a desempeñar un papel activo durante todo el proceso del embarazo. Las mujeres deben tener muy claro que ellos hacen un gran esfuerzo de comprensión y aceptación durante este periodo. Lo que para la mujer es evidente por qué lo está viviendo en propia carne, por ejemplo los cambios hormonales, para el hombre supone un misterio que, en el mejor de los casos logrará comprender de forma racional, pero no tendrá la experiencia. Por un lado es importante que el hombre participe de los cursos de preparación al parto, que conozca otros hombres y mujeres en la misma situación. Y en la vida cotidiana es importantísimo que toque el cuerpo de la mujer, su vientre, que hable al bebé, le cante, piense en él o en ella, con la absoluta certeza de que el bebé le siente. Debe hacerlo desde el inicio, cuando el embarazo avance se dará cuenta de cómo el bebé reacciona de forma distinta si él el que toca el vientre o es otra persona.
La conexión durante el parto
Conectarse con el bebé favorece el desarrollo del parto. Nacer es luchar por vivir, el bebé está luchando por vivir, debe salir. Si una madre es consciente de esta situación no duda un instante en entregar cuerpo y alma para ayudarlo en este tránsito. El bebé siente a la madre a su lado y avanza sin miedo. La madre en su entrega confía en la Vida, la fuerza la recorre, el dolor y el miedo no tendrán ninguna importancia para ella.
Qué hacer cuando es difícil sentir la conexión
Es necesario vivir esta dificultad como la oportunidad que es para aumentar la seguridad, la confianza, la autoestima. Recomiendo a las mujeres que se encuentran en esta situación que se pongan manos a la obra, que busquen en su interior la razón que les impide el reconocimiento de ese vínculo. Yoga o cualquier técnica de autoconocimiento les ayudará. Les pido sobretodo que no se sientan culpables por ello, la culpa nos atrapa y nos impide avanzar: Hay toda una vida por delante: “Si no siento hoy esa comunicación la sentiré mañana, y mañana le contaré todo lo que hoy no le he contado.”
Es necesario hacerse responsable de seguir avanzando y creciendo en conciencia. Es necesario por la madre, es necesario por el bebé.
Teresa Puig
Profesora de yoga para el embarazo y la crianza
www.yogamamasybebes.com
Si conseguimos que traer hijos al mundo sea un acto de Amor y Conciencia, hecho desde el Respeto, la Libertad y la Coherencia, habremos puesto la primera piedra para construir un nuevo mundo.
Tere Puig
Actividades 2009-2010 en Barcelona
Seminarios de formación
viernes 2 de marzo de 2007
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